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Big Data: Un término adulterado

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En los últimos años no hay día que no leamos por algún medio de comunicación alguna cosa que contenga el término “big data“. Parece que la población debe de estar preparada para presenciar el nuevo amanecer que iluminará el nuevo mundo y que proyectará la civilización hacia la prosperidad extrema.

Pero exactamente ¿que quiere decir esto del “big data”? Pues el “big data” es básicamente el trabajo con datos, con gran volumen de datos. Los datos pueden ser de todo tipo: pueden ser datos de gente, tipo padrón municipal, con el nombre, la dirección, el teléfono, con detalles como las características físicas, la salud de la persona, la ideología, sus gustos, las amistades, las posesiones… También se pueden utilizar para hacer estudios tráfico, contaminación atmosférica…y como no en el mundo científico, el empresarial, el político o el militar.

Por tanto, se pude intuir que, tratándose de datos o información, no hay demasiada novedad en lo que determina el término. Independientemente del gran volumen de información existente y de su tipo (datos numéricos, temporales, etc) no deja de ser una manifestación de origen humano. Hoy en día se pueden realizar muchos cálculos con muchos datos, en muy poco tiempo, pero por lo demás…Lo siento, soy un aguafiestas. No hay más. No existe en el “big data” la posibilidad  de encontrar “verdad”. No se ha encontrado y tampoco hay un algoritmo para encontrarla. Y de haberlo (el algoritmo para encontrarla) no hay modo alguno de determinar que los datos de origen, aquellos que se usan en el “big data”, son “verdaderos”.  Por tanto, como individuos, poca cosa podemos obtener más que cruzar datos para obtener algunas aproximaciones a unos objetivos preestablecidos.

Y es en los fines del “big data”en lo que el ciudadano debería de estar informado, porqué siendo tan fácil obtener, compartir, comprar, vender o regalar datos, no vamos a ignorar la posibilidad que con ellos se haga un mal uso. Ya van dos. Había dicho que en el “big data” no hay “verdad”, pues tampoco hay “amor”.

Finalmente propondré un tercer argumento que dilapidará cualquier brote de esperanza a los que aún crean en esta religión. Muy poca gente puede llevar a cabo las técnicas que permiten realizar estudios o prácticas con “big data” porqué es necesario ser especialista en algún ámbito de las ciencias y de la computación. Efectivamente, no vale con saber acces o diseñar bases de datos relacionales. Es mucho más. Pues ya tenemos un tercer argumento. Digamos que el big data “no es fácil”.

En conclusión, se puede decir que la popularidad del “big data” se sustenta en la recurrente admiración que la sociedad propugna hacia la tecnología (consecuencia de su poco conocimiento ) y por puro esnobismo.

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